Que la gente (así, en general -entre la cual me incluyo-) reciba con agrado el trabajo de unos cuantos locos por el cómic, siempre es un placer. Pero cuando una autoridad en la materia como Olivé se toma el tiempo de echarle un vistazo y, por si fuera poco, se molesta en hacer un dibujo, acercarse hasta nuestro stand y ofrecérnoslo para mostrarnos su apoyo es, como digo, todo un honor.He aquí el reflejo de nuestro ego inflado.
¡Gracias!

